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Liga del Mundo Islámico - Organismo Mundial para la Presentación del Mensajero

dichos del Profeta

Mensaje del Profeta

  • Narró Abu Abdur-Rahman, Abdullah Ibn Mas'ud (que Allah esté complacido con él): Nos ha relatado el Mensajero de Alá (la paz sea con él), quien es verídico y digno de confianza: “Ciertamente que la creación de cada uno de vosotros, se reúne en el vientre de su madre: Durante cuarenta días en forma de embrión, luego lo hace en forma de coágulo por un período semejante, después como un trozo de carne por un período igual, luego le es enviado un ángel que insufla el espíritu en él, y le ordena cuatro palabras (asuntos): Escribir su sustento, el plazo de su vida, sus obras y si será feliz o desgraciado; ¡por Alá!, quien no hay otra divinidad mas que él, cualquiera de vosotros obra como una persona del Paraíso, hasta que no quede entre él y éste (paraíso) más que un brazo (de distancia), entonces lo que ha sido escrito le alcanza, y obra como las personas del fuego (del Infierno) y entra en él. Y otro de vosotros obra como una persona del fuego (del Infierno), hasta que no queda entre él y éste (infierno) que un brazo (de distancia), y entonces le alcanza lo que había sido escrito y obra como una persona del Paraíso y entra en él”. (Transmitido por Bujari y Muslim)

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The virtue of Honesty with the Messenger of Allah
The virtue of Honesty with the Messenger of Allah

 Por: ‘Â’ishah Muhammad Ash-Sharîf

En el Nombre de Allâh (I), el Infinitamente Misericordioso, el Muy Misericordioso

La alabanza pertenece a Allâh (I), Señor de los mundos, y la paz y las bendiciones sean con el más Noble de los Profetas y Enviados, nuestro Profeta Muhammad (e), su familia y  todos sus Compañeros (y)…

La honestidad, es lo contrario de la traición. Es una bella cualidad apreciada y ordenada por la religión. El hombre honesto es querido por Allâh (I) y por la gente. Allâh dice: {Ciertamente Propusimos concederles la responsabilidad [el Amânah] a los cielos, la tierra y las montañas, y rehusaron cargar con ella, y sintieron temor. Pero el hombre cargó con ella; en verdad el hombre es injusto consigo mismo e ignorante.} [Sura Alahzab: 72]. 

• {Allâh os ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os haya confiado [o sea el depósito confiado].} [Sura Las mujeres: 58]. 

Allâh nos impuso la obligación de la honestidad, mientras que nuestro Profeta (e) era llamado “Al Amín - El honesto”. Él es nuestro ejemplo en cuanto a la honestidad y adquirir dicha cualidad como valor supremo. La honestidad tiene un significado muy amplio: proteger nuestros sentidos de lo prohibido y no cometer ninguna agresión contra los derechos de los demás. Eso se logra a través de cuidar los bienes ajenos tal como el dinero y las propiedades…etc. Siempre debemos recordar que quien no es honesto no tiene fe, y que ambos, Al Amânah [La Responsabilidad y sus otros sentidos] y Ar-Rahim [Los lazos de parentesco], en el Día de la Resurrección permanecerán a ambos lados del Sirât[1] por su gran importancia, y reclamarán su derecho a quien quiera atravesar dicho Sirât.

 La orden de restituir lo confiado

El Legislador ordenó custodiar lo confiado y restituirlo, mientras que condenó la traición y advirtió contra la misma en muchos textos: Allâh dice: {Allâh os ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os hayan confiado.} [Sura Las mujeres: 58] .Ibn Kazîr mencionó que dicha aleya es una indicación general respecto a todos los derechos debidos por el hombre, los cuales se dividen en dos clases:

-Derechos de Allâh; como la oración, el ayuno… etc.

-Derechos de la gente; como los depósitos confiados…etc.

Pese a la dificultad de observar la honestidad, no resulta imposible, y con la misma se coronará a los siervos rectos de Allâh, descritos por [practicar] la misma en lo que Allâh dice: {Triunfarán quienes devuelvan los depósitos que se les confían y respeten los compromisos.} [Sura Los creyentes: 8]  

Preste, querido lector, atención a la armonía verbal y moral entre la fe y la honestidad en el Hadîz del bien amado, el Profeta (e) donde dijo: “No tiene fe [Es decir: no se perfeccionará su fe] quien no tiene honestidad y quien no cumple los compromisos.”[2] Y Allâh dice: {¡Oh, creyentes! No traicionéis a Allâh y al Mensajero [desobedeciendo Sus órdenes], ni traicionéis lo que se os ha confiado a sabiendas.}  [Sura Al Anfal: 27] 

También el Profeta (e) dijo: “Devuelve lo confiado a quien te lo confió, y no traiciones a quien te traicionó.”[3]     

También el Profeta (e) dijo: “El hipócrita tiene tres signos; cuando habla miente, cuando promete incumple, y cuando se le confía algo traiciona.”[4]

 Los tipos de la responsabilidad confiada:

1- La mayor responsabilidad confiada es la religión y adherirse a la misma. También, es  responsabilidad hacer que esta religión se comunique a la gente, ya que los Mensajeros son enviados por Allâh para transmitir el Mensaje; el Profeta (e) dijo: “¡Acaso no creéis en mí mientras que soy el digno de confianza de Quien está en el cielo! De manera que recibo la revelación del cielo día y noche.” Para la misma misión están los ulemas (eruditos) y los Du‘âh [Plural de Dâ‘iah, que son los que llaman a la gente hacia el Camino de Allâh] porque se les ha confiado difundir esta religión. También, la responsabilidad confiada alberga todo lo que se puede incluir en este ámbito.     

2- Todo lo que Allâh nos concedió [y sigue concediendo] es una responsabilidad confiada, de modo que tenemos la responsabilidad de custodiarlo y utilizarlo como   que quiere el Dueño, que es Allâh; es decir,  la vista es una responsabilidad confiada, el oído es una responsabilidad confiada, la mano es una responsabilidad confiada, el pie es una responsabilidad confiada, la lengua es una responsabilidad confiada y también el dinero es una responsabilidad confiada que no se debería gastar sino buscando la satisfacción de  Allâh.

3- El honor, es una responsabilidad confiada. Así que tenemos que custodiar nuestro honor y no descuidarlo y  protegernos de cometer actos indecentes, así como proteger a todos los que están bajo nuestra custodia.    

4- El hijo, es una responsabilidad confiada que hay que custodiar, cuidar y educar.

5- Las tareas que se nos encomiendan, son una responsabilidad confiada, de modo que descuidarlas es una traición. Dado que Abû Hurairah (t) dijo: “El Profeta (e) ha dicho: “En caso de que se eche a perder la responsabilidad confiada, espera [el acontecimiento] la Hora.” Preguntó: “¿Y cómo se echará a perder, ¡Oh Mensajero de Allâh!?” Contestó: “Cuando la responsabilidad se encomiende a quien es incapaz de llevarla a cabo entonces esta cerca la Hora( El juicio Final).”[5]   ;  

 6- El secreto, es una responsabilidad confiada, de modo que revelarlo es una traición; el Profeta (e) dijo: “Si el hombre cuenta algo, y luego se vuelve a derecha e izquierda [como signo de la confidencialidad del asunto] será una responsabilidad confiada.” Y lo peor de todo, es revelar los secretos matrimoniales; ya que Abû Sa‘îd Al Judrî (t) dijo que el Profeta (e) ha dicho: “Entre las peores personas ante Allâh (I)  el Día del Juicio se encuentra el hombre que intima (o sea cohabita) con su esposa y luego divulga sus secretos”[6].

 7- Confiar un  depósito, es una responsabilidad confiada que hay que guardarlo y restituirlo [a su dueño] en  las mismas condiciones [en las cuales fue recibido].

 Algo de lo que fue mencionado sobre el mérito de la honestidad

Ibn Kazîr narró que ‘Abdul-lâh ibn Mas‘ûd (t) dijo: “El testimonio de fe expía todo tipo de pecado salvo el incumplimiento de lo confiado, incluso al hombre que murió por defender la causa de Allâh (I), pues se le dirá (en caso de que hubiese incumplido con lo confiado): “Restituye lo que se te fue confiado.”  Cuando contesta: “¿Cómo lo hago mientras que la vida mundana se acabó?”. Entonces, lo que se le había confiado se le aparecerá en el fondo del Infierno y se le arrojará allí por su causa para siempre.”

¡Oh queridos! La honestidad no es algo extraño para las almas, sino que forma parte de la naturaleza del hombre; de modo que a veces la practica, y otras, la contradice. Sin embargo, ambas actitudes tendrán su recompensa adecuada.               

 Hudhaifah (t) narró: “El Mensajero de Allâh (e) me dijo dos Hadices;  uno de los dos ya lo he visto (hecho realidad) y estoy esperando ver el otro.  Nos dijo: “El Amânah[7] descendió en lo profundo de los corazones de los hombres, luego (se reveló el Corán) aprendieron del Corán y de la Sunna. ” Luego nos habló del alejamiento de la misma, pues dijo: “(el hombre) se sumerge en sueños y se le retira su Amânah, pero queda una leve huella. Luego, se vuelve a dormir, y le es arrancada, quedando una marca como una ampolla (visible, pero sin nada valioso en su interior). Es como la quemadura de una brasa [un frotamiento con fuerza sobre su piel], verás una inflamación sin nada adentro. La gente hará transacciones y difícilmente quedará una persona que devuelva lo que se le haya confiado, hasta tal punto que se diga (como una rareza) que en tal o cual tribu hay un hombre digno de confianza.”[8]

¡Y cuan grande será el amor dirigido por Allâh  a quien cumpla con lo confiado, sea consigo mismo o con su familia, en sus tareas y en todas las cosas! En verdad, no merecerá tanto amor sino el digno de confianza, ya que el bien amado (e) dijo: “Quien quiera que Allâh (I) lo ame como a Su Mensajero (e), que no hable sino verazmente, y que restituya lo que se le fue confiado en caso de que algo se le haya confiado.”[9]

La honestidad, es el criterio de la obra seria y exitosa cuando es acompañada con la fuerza. Allâh dice: {Pues qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto.} [Sura Al Qasas: 26]. Es la honestidad (y la responsabilidad) a la cual el Profeta (e) se refería al despedir a sus Compañeros (y) y ejércitos diciéndoles: “Que Allâh preserve vuestra religión, responsabilidades, y el final de vuestras acciones. [o sea, ruego que tengáis un buen fin]”  [10].

Es la honestidad mediante la cual Hudhaifah (t) alcanzó su posición, pues el Profeta (e) dijo: “Cada nación tiene un hombre honesto, y el honesto de esta Ummah (nación) es Abû ‘Ubaidah ibn Al Yarrâh”[11]

El Amânah resultará una cuenta, discusión y Recompensa [en el Día del Juicio]; de esta forma fue encomendada al hombre, entonces que lo realice según todas sus condiciones y derechos. El Profeta dijo (e): “Cada uno de vosotros es un tutor y es responsable de quien está bajo su tutela. El gobernante que tiene autoridad sobre la gente es un tutor y es responsable de sus ciudadanos, un hombre es el guardián de su familia y es responsable de ellos, una mujer es un guardián de la casa de su marido [e hijos] y es responsable de ellos; un esclavo es un guardián de la propiedad de su amo y es responsable de ella. [Y creo (el narrador) que dijo: un hombre es guardián del dinero de su padre y es responsable de ello] de modo que todos vosotros sois guardianes y sois responsables de sus cargas.”[12]

 

 

Imágenes de la honestidad del señor de la gente y de los honestos [Muhammad (e)]

Allâh (I) se encargó de educar a su Profeta (e), de modo que tuvo las cualidades  morales más perfectas de entre la gente, y fue el más decente  y el más sensato entre ellos. Sin embargo, ya tenía mucha fama antes del Islam entre los habitantes de Meca por su rectitud, veracidad y honestidad. Por ello, se le puso el apodo de “el sincero, el honesto”.

1- No comió un dátil, porque es posible que pertenezca a las limosnas. Abû Hurairah (t) transmitió que Muhammad (e) dijo: “Por Allâh que cuando regreso a mi familia y encuentro a veces un dátil sobre mi cama – o en mi casa – lo agarro para comer, luego temo que posiblemente sea una limosna – o de la limosna – así que lo dejo.”[13]     

2- Sobre restituir lo confiado a su dueño al realizar la Hégira [emigración de Meca a Medina]; ‘A’ishah (t) dijo acerca de la Hégira del Profeta (e): “Ordenó – el Profeta (e) – a ‘Ali (t) quedarse en Meca para restituir los depósitos que le fueron confiados (e), ya que cualquier persona en Meca que tenía algo valioso lo depositaba al Mensajero (e) por su famosa veracidad y honestidad. Así, el Profeta (e) viajó mientras que ‘Ali (t) se quedó tres días y noches en su lugar hasta que restituyó los depósitos que se le habían confiado al Profeta (e). Luego, viajó a donde estaba el Profeta (e)[14]. Esta es una de las imágenes más maravillosas que destacan la honestidad del Mensajero de Allâh (I), ya que los incrédulos le tenían enemistad, le molestaban y planificaban una conspiración para asesinarle mientras estaba alejándose de Meca, y a pesar de eso devolvió los depósitos a sus dueños encomendando el asunto a su primo (t). Sin embargo, no habrían confiado los depósitos al Profeta (e) si no hubieran sabido y tenido la  certeza de que él (e) observaba los mejores valores morales, que  muchos otros no tenían, hasta el punto de llamarle el veraz y el honesto, como ha sido mencionado (e). Allâh dice: {Por la misericordia de Allâh eres misericordioso con ellos. Si hubieras sido rudo y duro de corazón se habrían alejado de ti; perdónales, pide perdón por ellos y consúltales en las decisiones. Pero cuando hayas tomado una decisión, apóyate en Allâh. Allâh ama a quienes se apoyan en Él.} [Sura Al Imran: 159]. De esta forma, el Profeta (e) supo que a través de [la práctica de] los nobles valores morales podía ganarse los corazones de la gente. Así que les trató amablemente, y por eso, muchos Compañeros (y) siguieron aquella Guía Divina.  

3- Restituyó la llave de la Ka‘bah [la Casa Sagrada] a ‘Uzmân ibn Talhah (t). Ibn Yuraiy narró lo que Allâh dice: {Allâh os ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os haya confiado.} [Sura Las mujeres: 58]. Y dijo: “[Dicha aleya], fue revelada por causa de ‘Uzmân ibn Talhah ibn Abû Talhah (t), ya que el Profeta (e) el día de la conquista recibió de él la llave de la Ka‘bah y entró en ella, luego salió recitando dicha aleya y llamó a ‘Uzmân (t) y le restituyó la llave[15]. 

4- El Profeta (e) fue a un judío para comprar dos prendas de vestir, pero para ser pagadas cuando pudiera; no obstante, el judío quiso difamarle diciendo: “Sé lo que quiere; quiere irse con mi dinero o dírhams. Por lo tanto el Profeta (e) dijo: “¡Mentiroso! Sabe que soy de los que más temen a Allâh (I) y de los que más cumplen con lo confiado.”[16] 

5- Transmitió todo lo que Allâh le ordenó transmitir, aconsejó a los musulmanes y difundió esta gran religión entre todas las naciones, hasta que su nombre se volvió inseparable del siguiente elogio: “El transmisor del Mensaje y el cumplidor de lo que se le fue confiado.” Y como llevó a cabo lo que le fue confiado, guiándonos al Sendero Recto, roguemos a Allâh que le recompense de la mejor forma.

6- El Profeta (e) era conocido por la honestidad y la veracidad hasta el punto de ser llamado “el veraz, el honesto”, de modo que cuando iba o volvía, decían de él: “Vino el honesto y se fue el honesto.” Además de ello, el relato de la colocación de la piedra negra con motivo de la reconstrucción de la Sagrada Ka‘bah tras la disputa entre los dignatarios de Quraish acerca de quién merecería el honor de levantarla y colocarla en su lugar correspondiente, pues estuvieron a punto de armar una pelea entre sí, que fue evitada gracias al arbitraje del primero que entró en la Mezquita Sagrada. Muhammad (e) fue quien entró, y cuando le vieron, dijeron: “Éste es el honesto, es Muhammad, lo aceptamos”. Cuando le informaron sobre el caso, dijo: “Traedme un mantel”, lo agarró y puso la piedra negra encima. Luego dijo: “Que cada tribu sujete el mantel de un lado, luego que todos lo alcen.” Y cuando lo hicieron y la llevaron así hasta cerca de su lugar correspondiente, la colocó él mismo con su noble mano. Acto seguido, se construyó sobre la misma. Ibn Hishâm dijo: “Los Quraish llamaban al Mensajero de Allâh (e) antes de que recibiera la Revelación: el honesto”.

7- Los enemigos del Profeta (e) fueron testigos de su honestidad, además de sus amigos y Compañeros (y); Abû Sufiân, antes de abrazar el Islam, cuando estuvo ante Heraclio, rey de los bizantinos, no pudo negar la cualidad de la honestidad que poseía el Profeta (e), pese a su interés en difamarle; cuando Heraclio le preguntó a qué llamaba el Profeta (e), Abû Sufiân contestó: “Ordena la oración, la sinceridad, la castidad, el cumplimiento de los compromisos y restituir lo confiado [a su dueño].”

8- En cuanto a la opinión de sus amigos y Compañeros (y), hubo unanimidad sobre su honestidad. Uno de los ejemplos sobre eso, es lo que Jadîyah (t) dijo al comienzo de la revelación del Mensaje: “…Por Allâh que tú restituyes lo que se te confía, mantienes los lazos de parentesco y hablas sinceramente…”. También lo que Ya‘far ibn Abî Tâlib (t) dijo al Negus (t), el rey de Abisinia, cuando le preguntó acerca de la religión que practicaban (antes de abrazar el Islam), contestó: “Seguíamos la religión de nuestros antepasados, hasta que Allâh nos envió un Mensajero del que conocemos su linaje, veracidad, honestidad y castidad…”. El Profeta (e) era un ejemplo de honestidad, ¡cómo no! , siendo que Allâh (I) le Confió Su Último Mensaje. Fue el mejor en cumplir con dicha responsabilidad hasta su conclusión. Allâh dice: {Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.} [Sura Al mâ´ida, la mesa: 3].                

El Profeta (e) contó a los Compañeros (y) imágenes de la honestidad de la época de los antepasados, lo que indica que la honestidad es un gran valor que cada persona debería observar. Con más razón aún, el creyente debe adherirse a esa noble virtud.  En lo que el Profeta (e) mencionó,  hay una lección y un recuerdo para nosotros:

1- El Profeta (e) contó a sus Compañeros (y), acerca de dichas imágenes lo siguiente: “Un hombre compró a otro hombre una parcela de terreno. Después de tenerla en su poder, el comprador encontró una jarra donde había oro. Se fue al antiguo dueño del terreno y le dijo: “Toma tu oro, ya que solamente compré el terreno y no el oro.” Entonces el antiguo dueño le contestó: “Yo te vendí el terreno y lo que alberga” Dijo el Profeta (e): “Así que ambos se fueron a un hombre para que zanjase el asunto entre ellos. Les preguntó este: “¿Tenéis hijos?” Uno de ellos contestó: “Si tengo un muchacho.” Mientras que el otro contestó: “Tengo una muchacha”, así que el hombre dijo: “Casadlos y gastad el oro para mantenerles, y dad de ello en forma de limosna.”            

2- El Profeta (e) contó que un hombre de los hijos de Israel le pidió a otro que le prestara mil dinares. El segundo hombre puso como requisito que tuviera testigos, a lo cual el primer hombre contestó: Allâh (I) es suficiente como testigo. El segundo hombre pidió una garantía, a lo cual el primer hombre contestó: Allâh (I) es suficiente Garantía. El segundo hombre le contestó al primer hombre: “¡Tienes razón!”. Y con esto le prestó algo de dinero para ser devuelto en una fecha posterior. El primer hombre, el que pidió el préstamo, viajó por mar, para cumplir con su obligación. Sin embargo, cuando alcanzó la fecha acordada, buscó un barco para llevarle y saldar su deuda a tiempo, pero le fue imposible. Entonces tomó un pedazo de madera, lo perforó y puso los mil dinares en el hoyo acompañados de una carta, lo cerró herméticamente con cuidado y luego lo llevó al mar y dijo: “¡Oh Allâh! Tú Sabes que tomé prestado mil dinares de una persona, que me pidió un testigo a lo cual le contesté: “Allâh es suficiente como Testigo.” Él estuvo de acuerdo Contigo y luego me pidió una garantía, a lo cual contesté: “Allâh es suficiente como Garantía.” Otra vez estuvo satisfecho Contigo. Busqué un barco para devolverle su dinero, pero no lo pude conseguir. Entonces te lo confío a Ti para que Seas el Guardián de esta deuda.” Luego arrojó el pedazo de madera al mar. Cuando el pedazo de madera fue arrastrado por la corriente de agua, el hombre se fue, todavía buscando un barco para regresar a su tierra. El que prestó el dinero se acerco al mar ese día esperando la llegada de un barco con su dinero. Pero solo encontró un pedazo de madera. Lo llevo a su casa pensando que era un pedazo de leña para el fuego. Cuando lo examinó encontró los mil dinares junto con la carta. Mientras, ya había regresado el hombre que pidió prestados los mil dinares diciendo: “¡Juro por Allâh que he estado continuamente buscando un barco para volver contigo, pero este fue el primer barco que pude encontrar.” El que le prestó el dinero preguntó, “¿Me enviaste algo?” a lo cual él respondió: "Bueno, te acabo de informar que no pude encontrar un barco que me trajera hasta que encontré éste que en el cual acabo de llegar.” El que le prestó el dinero dijo: “Realmente Allâh me ha traído lo que me enviaste en el pedazo de madera, así que la deuda ya está saldada”.

En cuanto a los Salaf Sâlih [Las tres generaciones de los musulmanes posteriores al Profeta (e)], la honestidad fue una característica arraigada en sus corazones, de manera que basaban sus tratamientos y transacciones en la misma. Sin embargo, hay muchas historias y relatos acerca de ellos [relativos a la honestidad], pero no hay espacio para mencionarlos todos aquí.[17]

Es una lástima que la honestidad sea una cualidad escasa en la actualidad, hasta el extremo de señalar a una persona entre los descendientes de fulano y calificarle como un hombre honesto. Esto se considera uno de los signos de [la cercanía] de la Hora, según lo que mencionó Abû Hurairah (t), que narró que el Profeta (e) dijo: “En caso de que se eche a perder la responsabilidad confiada, espera [el suceso de] la Hora.” Preguntó: “¿Y cómo se echará a perder ¡Oh Mensajero de Allâh!?” Contestó: “Cuando la responsabilidad se encomiende a quien no es capaz de cumplir con ella, espera [el acontecimiento de] la Hora.”[18] Qué hermoso que el hombre sea honesto y que la honestidad sea un valor moral constante en su relación tanto con su Señor, como con sus familiares y con toda la gente, y que su ejemplo sea el Mensajero de Allâh (I) teniendo sus valores morales como una guía, siempre con la intención de adorar a Allâh (I) y perfeccionar, mediante la práctica, los propios valores morales. ¡Oh Allâh, resucítanos con los honestos, ayúdanos a cumplir con lo confiado! ¡Oh Allâh, designa para esta Ummah [Nación islámica] a quien asuma la responsabilidad de auxiliarla, y para ello lo Auxilies, y a quien asuma la responsabilidad de reformarla y para ello lo Apoyes. ¡Oh Allâh, te pedimos  que nos concedas los nobles valores morales, y que seamos entre los más cercanos a Tu Mensajero (e) en el Día de la Resurrección por medio de nuestros buenos actos. ¡Oh Allâh, solo Tú puedes hacerlo…! Amen. Te pedimos perdón y nos arrepentimos ante Ti, Tú eres el Perdonador, el Muy Misericordioso. La Paz sea con los Enviados, y la alabanza pertenece a Allâh, Señor de los mundos.    ;

Las referencias:

- El Sagrado Corán.

- Los Nobles Hadîces (Sahîh Al Bujârî, Sahîh Muslim y otros).

- Algunos sitios islámicos (Said Al Fauâ’id y otros).

Bibliografía añadida

- Al Amânah [La honestidad], del Sheij ‘Abdul-lâh ibn Yibrîn.

- Al Amânah Fî Dû’ Al Kitâb Ua As-Sunnah [La honestidad en el Corán y la Sunna (Tesis de maestría)], de Gusnah Adh-Dhufairî.

- Al Amânah, de As-Sâguiryî.

- Al Amânah Kamâ Yusauirhâ Al Qurân Al Karîm [La honestidad según figura el Sagrado Corán (Tesis de maestría)], de Yamâl Ash-Shahâuî.

- Al Amânah Fî Al Islâm Ua Azarhâ Fî Al Muytama‘ [La honestidad en el Islam y sus efectos en la sociedad (Tesis doctoral)], de ‘Abdul-latîf Al Husain.

- Al Amânah Ua Al ’Umanâ’ [La honestidad y los honestos], de Ahmad Al Mahâmîd.     

 [1] Es un puente extremamente estrecho [con el espesor de un cabello] que está sobre el Infierno, por el cual cada persona tendrá que pasar el Día de la Resurrección a fin de entrar al Paraíso.
[2] [Ahmad: Hasan]
[3] [At-Tirmidhî y Abû Dâûd: Hasan][Al Hâkim: Sahîh].
[4] [Al Bujârî (11756)].
[5] [Al Bujârî (6131)].
[6] [Muslim].
[7] El Amânah: Incluye todos los deberes que Allâh ha ordenado a Sus Siervos.
[8] [Al Bujârî].
[9] [Al Baihaqî][Al Albânî: Hasan].
[10] [Abû Dâûd] [Al Albânî: Sahîh].
[11] [Al Bujârî].
[12] [Al Bujârî].
[13] [Al Bujârî (2300)][Muslim (1070)].
[14] [At-Tabarî 8/491-492][Ibn Kazîr, Tafsîr Al Qurân Al ‘Adhîm 2/340].
[15] [At-Tabarî, Yâmi‘ Al Baiân Fî Ta’uîl Al Qurân 8/491-492][Ibn Kazîr, Tafsîr Al Qurân Al ‘Adhîm 2/340].
[16] [At-Tirmidhî] [Al Albânî: Sahîh].
[17]  Para más información véase la bibliografía al final del folleto.
[18] Ibídem.

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