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muhammad

Nadie podía igualar al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en su generosidad, sencillez, dadivosidad y compasión. Su generosidad era comprensiva e incluía todos los niveles de dar, el más alto de los cuales era ofrecer la propia vida por la causa de Alá(Todopoderoso). El se dio a sí mismo en la lucha en contra de los enemigos de Alá (Todopoderoso)y era el más cercano al enemigo en el campo de batalla; solo los más bravos soldados podían estar a su lado.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) ofreció su conocimiento y solía enseñar a sus compañeros acerca de lo que Alá (Todopoderoso)le había enseñado. Era ávido para enseñarles todo lo bueno y era gentil con ellos cuando les enseñaba.

Dijo: “Alá no me envió para hacer las cosas difíciles, sino que me envió como maestro, para hacer las cosas fáciles.” (Muslim)

Y dijo: “Yo estoy para ustedes en la posición de un padre, enseñándoles.” (Ahmad y Abu Dawud – graduado como hasan por al- Albani) Cuando alguien le preguntaba, él con frecuencia respondía con información adicional. Alguien una vez le preguntó acerca de la pureza del agua del mar, y él (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Su agua es pura y sus criaturas son lícitas [de comer].” (Ahmad y otros)

Él fue, además, la más generosa de las personas en dar su tiempo y sacrificar su confort con el fin de velar por las necesidades y los intereses de los demás. Es suficiente el ejemplo antes mencionado de la esclava en Medina que solía tomar su mano y llevarlo adonde fuera que ella quería en la ciudad para mostrarle lo que ella necesitaba. (Ibn Mayah)

Yabir ibn `Abdullah (Allah esté complacido con él) narró: “Nada le fue pedido al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que él rechazara.” (Al- Bujari y Muslim)

Anas (Allah esté complacido con él) narró: “Nada fue pedido al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en intercambio por la aceptación del Islam sin que él lo concediera. Un hombre vino a él y le dio un valle lleno de ovejas. Entonces, éste volvió donde su gente y dijo: ‘Oh gente, acepten el Islam, pues Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) da, sin temer a la pobreza’.” (Muslim)

Anas (Allah esté complacido con él) añadió: “Incluso si el hombre entraba al Islam solo para tener ganancias mundanas, éste pronto se volvería para él más amado que el mundo y todo lo que éste contiene.”

El Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le dio a Safwan ibn Umaiiah (Allah esté complacido con él) trescientos animales de pastura luego de la batalla de Hunain. Sufwan (Allah esté complacido con él) luego dijo: “Por Alá, el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dio lo que me dio mientras él era la más odiada de de las personas para mí, y  siguió dándome hasta cuando  se volvió el más amado para mí.” (Muslim)

Ibn `Abbas (Allah esté complacido con él) dijo: “El Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) era la más generosa de la personas. Y era el más generoso de todos durante Ramadán, cuando Yibril la paz y las bendiciones de Dios sean con él se reunía con él y repasaba con él el Corán. El Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) era más pronto a hacer buenas acciones que el viento.” (Al- Bujari y Muslim)

Yubayr ibn Mut`im (Allah esté complacido con él) dijo: “Mientras estábamos con el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) junto a algunas personas que retornaban de Hunain, los beduinos se congregaron alrededor suyo solicitando cosas de él hasta que lo empujaron donde un árbol de acacia y le arrebataron su manto.

 El Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se levantó y dijo:

“Regrésenme mi manto, pues por Alá, si yo tuviera tantas cabezas de ganado como estos arbustos las hubiera dividido entre ustedes. Y ustedes no me encontrarán como un miserable o un mentiroso o un cobarde.”  (Al-Bujari)

La generosidad era parte del carácter del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) incluso antes de su profecía. Cuando el ángel bajo a él en la cueva de Hiraa’ y  él retornó a Jadiyah temblando, ella le dijo: “No, por Alá. Alá nunca te humillará, pues tú mantienes los lazos de parentesco, llevas la carga del débil, ayudas al necesitado y asistes a aquellos afligidos por la calamidad.”

Anas (Allah esté complacido con él) narró: “El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nunca ahorró nada para mañana.” (At- Tirmidhi – graduado sahih por al- Albani)

Y Abu Sa`id (Allah esté complacido con él) relató: “Alguna gente del Ansar le preguntó al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) por algo, y él les dio lo que ellos le pedían. Entonces, ellos le pidieron de nuevo, y les dio lo que ellos le pedían. Entonces, ellos le pidieron de nuevo, y les dio lo que ellos le pedían – hasta que por último, cuando lo que él tenía se hubo acabado, él les dijo: “Lo que sea que yo tengo nunca lo tendré fuera de su alcance, pero quien se abstenga y busque ser auto- suficiente – Alá lo hará auto- suficiente, y quien practique la paciencia – Alá le dará paciencia. Y a nadie se la ha dado nada mejor y más completo que la paciencia.”  (Ahmad y Muslim)