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Liga del Mundo Islámico - Organismo Mundial para la Presentación del Mensajero

Fasting in Shawwal

dichos del Profeta

Mensaje del Profeta

  • Narró Abu Adullah, an-Nu’man Ibn Bashir (que Allah esté complacido con él) que oyó al Mensajero de Alá (la paz sea con él) decir: “Ciertamente, lo lícito es evidente y lo ilícito es evidente, y entre ambos existen asuntos dudosos sobre los que mucha gente no sabe (ignora). Quien se abstiene de los asuntos dudosos purifica su religión y mantiene limpio su honor, pero quien cae en los asuntos dudosos, caerá inevitablemente en lo ilícito. Al igual que el pastor que pasta (su ganado) próximo a un prado vedado, poco falta para que pasten en él. Por cierto que todo rey tiene su zona vedada, y ciertamente la zona vedada de Alá es lo ilícito, y por cierto que en el cuerpo existe un trozo de carne, que si se encuentra sano, todo su cuerpo lo estará, y si se corrompe (enferma), todo el cuerpo se corromperá, este es el corazón”. (Transmitido por Bujari y Muslim)

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En el Nombre de Allâh, el Infinitamente Misericordioso, el Muy Misericordioso

La alabanza pertenece a Allâh (I), Señor de los mundos, la paz y las bendiciones de Allâh sean con él, Muhammad, sobre su familia, sobre sus nobles Compañeros y sobre todos aquellos que siguen Su camino recto, hasta el Día del Juicio Final.

Allâh (I) elogia a sus Profetas en Su Libro diciendo: {Y nárrales la historia de Ismâ‘îl [Ismael] mencionada en el Libro. Siempre fue fiel a sus promesas, y fue un Profeta y un Mensajero.} [Sura Mariam: 54].

• {Y nárrales la historia de Idrîs [Enoc] que se menciona en el Libro. Fue un Profeta veraz.} [Sura Mariam:  56].

Sin embargo, quien encabeza los Profetas mencionados es el Profeta Muhammad (la paz sea con él), conocido por su veracidad desde su infancia y por ser la persona que nunca mintió, hasta el punto de ser apodado: “el veraz y el honesto.” Un día, el Profeta (la paz sea con él) subió a la colina de As-Safâ y dijo a su pueblo: “¡Oh tribu de ‘Abdul Muttalib! ¡Oh tribu de Fihr! ¡Oh tribu de Ka‘b! ¿Si os informo que hay caballos montados por alféreces en la falda de esta montaña que os van a atacar, acaso me creeríais?” Respondieron: “te creeríamos, porque no has mentido nunca”.

En otra ocasión, Heraclio preguntó a Abû Sufiân: “¿Alguna vez le acusasteis de mentiroso antes de su afirmación (de ser un Profeta)?” Respondí: “No, jamás le acusarnos de mentiroso”.

Heraclio dijo: “Por lo tanto, llego a la conclusión de que si él no miente a la gente, entonces no mentira sobre Allâh (I).”   Acertó Heraclio en eso.

¡Hermanos!, el Profeta (la paz sea con él) era un ejemplo a seguir respecto a la cualidad de la veracidad, ya que antes de recibir el Mensaje, el Quraish le llamaba el veraz y el sincero, de manera que dejaban sus valiosos tesoros en manos del Profeta (la paz sea con él) y le confiaban sus pertenencias y secretos. Cuando recibió el Mensaje, y su pueblo le declaro su enemistad, odio, rencor y guerra, el Profeta (la paz sea con él) siguió aferrándose a esos principios morales, un comportamiento que se manifestó en el acto de devolver los depósitos que se le confiaron a sus dueños, a pesar de que se convirtieron en sus peores enemigos.

An-Nadr ibn Al Hâriz fue uno de sus enemigos más encarnizados. Una vez dijo al Quraish: “¡Quraish! ¡Por Allâh! Habéis experimentado un hecho sin precedentes que os desespera y desanima. Muhammad (la paz sea con él) creció aquí entre vosotros, siempre demostró ser muy considerado, el más fiable y el más verídico. Sin embargo, cuando sus patillas comenzaron a tener canas, nos trae este problema.” Habéis dicho: “Es un hechicero. ¡No por Allâh! No es un hechicero, dado que hemos visto la brujería y sus métodos. Habéis dicho: Es un adivino. ¡No por Allâh! No es un adivino, debido a que hemos visto a los adivinos y conocemos sus formas de expresarse.” Habéis dicho: “Es un poeta. ¡No por Allâh! No es un poeta, porque conocemos la poesía, sus rimas y estética.” Habéis dicho: “Está poseído. ¡No por Allâh! No está poseído, dado que hemos visto a los poseídos y no demostró jamás síntomas de estar poseído o alucinado.” ¡Pueblo de Quraish, este es un asunto muy delicado y os recomiendo que meditéis con seriedad lo que vais a hacer.”

A lo anteriormente dicho, lo coronamos con el testimonio del Señor del Universo, Allâh (I), quien dice: {Ciertamente, quien os ha traído la Verdad [el Profeta Muhammad] y aquellos que creen en él y le siguen son los piadosos.} [1] [Sura Al Zumar: 33].[1] Quien ha traído la Verdad, es nuestro Profeta Muhammad (la paz sea con él), mientras que quien lo ha revelado es Allah (I), plasmado en su Corán por encima de los siete cielos. Ibn ‘Âshûr dijo comentando esta aleya: “Quien ha traído la verdad es Muhammad, el Mensajero de Allâh (la paz sea con él), mientras que la Verdad es el Corán.”

El Profeta (la paz sea con él) siempre animaba a los musulmanes a ser veraces en las palabras y en los actos.  El Profeta (e) dijo: “La verdad conduce a la virtud y la virtud conduce al Jardín. Y el hombre, mientras siga diciendo la verdad, será considerado veraz ante Allâh. Por otra parte, la mentira conduce al vicio. Y el vicio conduce al Fuego. Y el hombre, mientras siga mintiendo, será considerado mentiroso ante Allâh.” 

También el Profeta (la paz sea con él) dirigió un discurso a los musulmanes diciéndoles: “si me garantizáis  mantener seis cosas, yo os garantizaré el Paraíso: “Cuando habléis, no mintáis, devolved lo que se os ha confiado, si prometéis, cumplid, preservar la mirada, no uséis vuestras manos para dañar a otras personas, y guardad vuestra castidad.”

Una parte de la grandeza de la educación del Profeta (la paz sea con él) fue la que cultivó en las almas de sus nietos y de los musulmanes: adorar la sinceridad. La mayor prueba de eso es lo que Abû Al Hûrâ‘ As-Sa‘dî narró de lo que se le preguntó a Hasan ibn ‘Ali, que fue lo siguiente: “¿Qué memorizaste [de los dichos] del Profeta (la paz sea con él)?” Contestó: “Memoricé que el Profeta (la paz sea con él)dijo: “Rechaza lo dudoso, y aférrate a lo seguro, puesto que la veracidad tranquiliza,  mientras que la mentira turba.”      

La veracidad del Profeta (la paz sea con él) al  gastar bromas.

El Profeta (la paz sea con él) ejercía dicha cualidad en todo lo que decía y hacía, incluso en momentos de ocio y humor. Él no toleraba la mentira en ninguna situación. Anas ibn Mâlik (t) dijo: “Un hombre se presentó ante el Profeta (la paz sea con él) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Allâh! Dame una montura.” El Profeta (la paz sea con él) respondió: “Te daremos el lechal de una camella para que lo montes”. El hombre dijo: “¿Pero qué haré con la cría de una camella?” El Profeta (la paz sea con él) le respondió: “¿Acaso algún otro animal fuera de la camella engendra los camellos?” Así que el Profeta (la paz sea con él) ejerció esta jovialidad con un hombre de la gente llana para fortalecer los lazos de amor. Pese a eso, no dijo sino la verdad.

Fue sincero hasta en la guerra

Así era el comportamiento del Profeta (la paz sea con él) hasta en tiempos de guerra, donde permitió mentir a los enemigos para protegerse de su maldad y evitar su agresividad. Aun así, el Profeta (la paz sea con él) no decía sino la verdad. Tenemos un ejemplo de esto en lo ocurrido antes de  la Gazuah de Bader donde Quraish se alzó en guerra con el fin de erradicar a los musulmanes. Cuando el Profeta (la paz sea con él)salió en compañía de Abû Baker (t) para conocer las noticias de Quraish, se encontraron con un jefe de los árabes. El Profeta (e) le preguntó sobre Quraish y sobre Muhammad (la paz sea con él)y Sus Compañeros (y), y sobre lo que sabía sobre ellos. El jefe contestó: “No os informaré hasta que me informéis primero quienes sois”. Entonces, el Profeta (la paz sea con él)dijo: “Si nos informas, te informaremos.” El hombre preguntó: ¿“Esto por aquello”? contestó: “Sí”. El jefe dijo: “Me enteré de que Muhammad (la paz sea con él)y sus Compañeros (y) salieron el día tal. Así que si quien me informó fue sincero, hoy estarían en el lugar tal - el lugar donde el Profeta (la paz sea con él)estaba - y me enteré que Quraish salió el día tal, así que si quien me informó fue sincero, hoy estaría en el lugar tal - el lugar donde el Quraish (la paz sea con él)estaba -. Cuando terminó su comentario preguntó: “¿De dónde sois?”; el Profeta (la paz sea con él)contestó: “Somos de Agua.” Luego se fue. Así que el jefe dijo: “¿De qué tribu?, ¿Acaso sois de la tribu Agua de Iraq?         

Carlyle atestiguó sobre la veracidad del Profeta (la paz sea con él):

La vida del Profeta (la paz sea con él)está llena de ejemplos que demuestran su sinceridad en toda situación, lo que llevó a Carlyle a decir: “… ¿Acaso habéis visto alguna vez a un hombre mentiroso que trajese una religión  maravillosa? Una persona no puede construir ni una casa de ladrillo si no sabe las cualidades de la cal, el yeso, la tierra y demás materiales. En caso de hacerla así, sin tener en cuenta los componentes, se derrumbaría en poco tiempo. Es decir, la religión musulmana no hubiera podido continuar a lo largo de doce siglos. Muhammad es pues un gran constructor. El Islam (la casa) se quedó firme y ha sido abrazado por casi doscientos millones de personas. Sé que la persona tiene que observar las leyes de la naturaleza en todos sus aspectos; si no, la misma se negaría a cumplir con sus deseos. Es mentira lo que divulgan  los incrédulos, aunque lo enmascaren para que tenga la apariencia de una verdad. De esta forma, ejercen un acto terrible que consiste en engañar a pueblos y a naciones enteras con estos delirios…”

¡Es cierto! Ya que la verdad  gana más crédito cuando la reconocen los adversarios.

Como resultado de la veracidad del Profeta (la paz sea con él)en su infancia, juventud y vejez, tanto en la paz como en la guerra, y durante toda su vida, el Profeta contestó cuando Abû Hurairah (t) le dijo: “Tú bromeas con nosotros”: “Aun así no digo sino la verdad.”

El Profeta halló una generación sincera, sobre la cual Allâh (I) dice: {Entre los creyentes hay hombres que cumplieron el compromiso que tomaron con Allâh, algunos ya fallecieron, y otros esperan que les llegue su hora y no han cambiado de actitud [y cumplen con el compromiso].} [Sura Los partidos: 23]. Sin embargo, el mejor hombre entre ellos fue Abû Baker (t).

¡Hermanos! Allâh (I) nos ordena seguir a los sinceros, Allâh (I) dice: {¡Oh, creyentes! Temed a Allâh, y contaos entre los veraces.} [Sura El arrepentimiento 119]  

La paz y las bendiciones sean con el señor de los sinceros; Muhammad, su familia, sus Compañeros y quienes sigan su sendero recto hasta el Día del Juicio Final.  

Por/ Abû Al Fidâ’ Taufîq ‘Abduh Nu‘mân Qâsim Az-Zaidî
Yemen     Saná
alzaudet@yahoo.com
Tel. 00967713414812
Tel. 00967770178304

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